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Tchaikovsky, un gay a punto del llanto

Autor: Gabriel Rodríguez Piña

Hablar de Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) como uno de los grandes compositores románticos de Rusia es un lugar común.
Su nombre se asocia fundamentalmente a sus tres grandes ballets: Cascanueces, Lago de los Cisnes y Bella Durmiente.
Sin embargo, su presencia dentro del nacionalismo musical ruso resulta de gran importancia; con seguridad fue un músico que siempre tuvo la mirada puesta en Europa, ya que mientras sus colegas del Grupo de los Cinco: Nikolai Rimsky- Korsakov, Mili Balakirev, Alexander Borodin, Cesar Cui y Modesto Mussorgsky luchaban por reavivar todo tipo de folclorismos, Tchaikovsky vivía pendiente de sus propias corazonadas.
Piotr fue un niño hipersensible, continuamente le sobrevenían ataques de ansiedad. Por las noches despertaba sobesaltado para pedirle a su madre que le “quitara esa música de encima”. Vivía alejado de los demás y su tiempo lo agotaba estudiando piano.
Pero si sus primeros años de vida no fueron fáciles, su madurez la pasó en aquello que en términos coloquiales se denomina “vivir dentro del clóset”.
Cuando se matrimonió sufrió mucho ya que intentaba, con enormes dificultades, esconder su homosexualidad ante su esposa. La mujer lo dejó por casarse con un cantante español.
Incluso hay por ahí una carta que le envía su colega Balakirev al enterarse de esa separación: “Me pregunto, le decía el otro músico, cómo te sentías cuando estabas en el baño con tu esposa y se frotaban con la esponja, mientras realmente te imaginabas ser tocado por su amante”.
En realidad, a Tchaikovsky le tenían sin cuidado ese tipo de mordacidades. Parecía que lo único que tenía importancia para él era la composición.
En efecto, compuso una gran cantidad de obras que podríamos denominar como magistrales, pero no las vamos a citar aquí para no aburrirnos.
Bástenos con decir que en ellas hay, desde las primeras, una veta expansiva que sorprende por la creatividad de sus motivos, la amplitud de sus temas, un uso de melodías que encantan a los auditorios y una utilización extensiva de la pirotecnia orquestal.
Estoy seguro de que cualquier obra que tomen ustedes y la pongan los va a maravillar, porque si lo vemos desde un punto de vista lúdico, incluso sus mejores escenas de ballet contienen todos aquellos elementos que lo impresionan a uno desde un principio: nos hace sentir niños de nuevo, nos arropa en un aliento que vigoriza el alma.
Un elemento que juega un papel determinante en ello es el uso de temas profundamente melancólicos; tal hecho es evidente en su concierto para violín, en el cual el solista arrastra al auditorio a una variedad de temas que pueden estrujarnos el corazón.
Tales capacidades expresivas quedan de manifiesto en sus sinfonías quinta y sexta; en la quinta, Tchaikovsky utiliza un tema recurrente a lo largo de los cuatro movimientos de la obra, y en el segundo puede a uno dejarlo sin respiración porque lo lleva al límite, a un grado de subyugación tal que uno no puede permanecer igual después de escucharla.
Tchaikovsky tuvo la suerte de conocer a una viuda noble, rica, guapa: Madame Nadezhda von Meck, de la que por supuesto no se enamoró. Sin embargo, esta bella mujer le hizo fácil la vida, se convirtió en su amanuense.
Anualmente le brindaba una pensión de mil rublos para que el músico pudiera vivir.
La única condición era que ninguno de ellos coincidiera nunca. Que jamás se encontraran. Por ésa y otras causas, Tchaikovsky la adoró.
La Sinfonía Patética, la última que escribió, Op. 74 es un momento a la vida, a la ternura, a la alegría de vivir pero desde las puertas de la muerte. Es una despedida desgarradora que concluye con un exultante tema que se pierde en las oscuras profundidades de la orquesta.
Una semana después del estreno en San Petersburgo, el músico murió de cólera. El mundo lo recuerda como uno de los compositores más profundos en la historia de la humanidad.
Pocos lograron sus alturas, sus profundidades expresivas. Muchos lo utilizan como catarsis, otros simplemente para degustarlo. Lo cierto es que es una grata experiencia apreciarlo.

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Este artículo fue publicado un Jueves, 1 de Mayo del 2008 a las 13:38 hrs.

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