
En la nota “Como perder tu trabajo en tu tiempo libre” publicada en el New York Times, y que refiere a una encuesta realizada por Pew Internet, se afirma que el 60% de los usuarios de la Internet entrevistados no están preocupados por su información personal que se encuentra online.
La nota además hace referencia al caso de personas que pierden su trabajo debido al tipo de información personal que publican en sitios de redes sociales, blogs, etc., con la excusa de que “su imagen” no coincide con lo que sus empleadores buscan.
La mayoría de los internautas desconocen que una vez que suben su información a un sitio esta no desaparecerá jamas, ya que a pesar de que solicite su eliminación siempre quedaran rastros en buscadores y otros servicios.
Otro ejemplo de como la información sobre las personas, digitalizada y disponible vía red, puede afectar severamente sus vidas ocurre en los supermercados Budgens, en Inglaterra, que han instalado cámaras de vigilancia que graban los rostros de las personas que se acercan a comprar cigarros y alcohol, los almacenan en una base de datos biométricos (forma de rostro, rasgos, tamaño, etc.) para compararlos con menores de edad que anteriormente han intentado adquirir dichos productos.
Aunque el gobierno británico ha pedido que se coloquen carteles advirtiendo de este hecho no lo considera ilegal, y el verdadero problema sería que consultando la información de dicha base de datos le nieguen un trabajo a alguien solo porque intento comprar alcohol siendo menor de edad.
El caso más sonado de los riesgos de la falta de seguridad en el manejo de información personal tuvo lugar en Chile al filtrarse datos privados de más de 6 millones de chilenos.
Más preocupante aún fue la respuesta del Ministro Secretario General del Gobierno de Chile Francisco Vidal Salinas, quién declaro: “Yo de computación no entiendo nada, apenas sé que hay algo que se llama hacker. Soy un analfabeta tecnológico”.
Esto hace ver como en varios gobiernos a nivel mundial no existe una postura o conocimiento sobre los riesgos de seguridad que implica para la población el mal uso de su información privada.
Pero son los intereses comerciales que existen los que dan pie a situaciones igualmente preocupantes, sobre todo por la facilidad con la que se pueden dar.
Por ejemplo, la empresa Phorm ha estado monitoreando la actividad de miles de internautas, concretamente sus hábitos de navegación para utilizarlos en la generación de publicidad dirigida a un tipo de usuario concreto.
Esto lo ha realizado con la colaboración de los proveedores de acceso a la Internet (ISPs), quienes buscan recibir una cierta cantidad de dinero, con lo que Phorm tiene acceso al 70% del mercado tan solo en Inglaterra.
Es decir, con el pretexto de obtener ingresos tanto empresas publicitarias como ISPs están violando la confidencialidad de la información que enviamos y recibimos diariamente.
Te has puesto a pensar ¿qué hacen con la información que ingresas al crear una nueva cuenta de usuario en sitios de redes sociales?
Cito parte de la columna de Bruce Scheiner en Wired “Nuestros datos somos nosotros mismos”: Mientras vemos las tarjetas del supermercado o las cláusulas de privacidad de las páginas web, tenemos que darnos cuenta de hasta qué punto nuestra privacidad está siendo violada y cuánta libertad de elección hemos tenido con respecto a ello. Las empresas, por supuesto, están encantadas de recolectar, comprar y vender nuestra información más íntima. Pero los efectos a largo plazo de algo así en nuestra sociedad son tóxicos: estamos entregando el control de nosotros mismos.
Este artículo fue publicado un Martes, 27 de Mayo del 2008 a las 19:03 hrs.